PAREDES. En diciembre del pasado año 2014, dieron  conocer a nivel continental, los resultados del 3er. ESTUDIO REGIONAL COMPARATIVO y EXPLICATIVO o pruebas TERCE, que por tercera ocasión, desde 1997, realiza el Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la  Educación-LLECE- con los auspicios de la Oficina Regional de la UNESCO para la América Latina y el Caribe, en esta ocasión abarcando 15 países incluida la República Dominicana.

El estudio comparativo se sustenta en los resultados de unas pruebas elaboradas a partir de los contenidos curriculares comunes al grupo de países, en las áreas de lenguaje, matemáticas y ciencias naturales  y fueron aplicadas en una muestra significativa de escuelas, a alumnos de 3er y 6to grado de primaria en marzo del 2013.

El propósito al aplicar las pruebas  y otros instrumentos a padres y directores de centros educativos es poder medir los logros de aprendizajes en matemática, lenguaje- lectoescritura- y ciencias naturales de estudiantes de la educación primaria e identificar los factores asociados que influyen en esos resultados.

Las segundas pruebas regionales fueron aplicadas en el 2006 y los resultados del estudio comparativo y explicativo dados a conocer en junio del 2008, aquellos resultados como los actuales, de las pruebas aplicadas en el 2013, no pudieron ser más devastadores.

En una brillante exposición de Ancell Scheker, contraparte en el país de los coordinadores del estudio, en su calidad de Directora de Evaluación, presentando los hallazgos del TERCE en el marco del acto de clausura del 5to Congreso del Instituto Dominicano de Evaluación e Investigación de la Calidad Educativa (IDEICE), se las  arregló para presentar el vaso “medio lleno” con unas mejoras relativas o avances “estadísticamente’’ alcanzados por nuestros estudiantes, en comparación con los resultados del 2006; en principio y confundiendo realidad con deseos, se escucharon estruendosos aplausos de los allí congregados, que poco a poco se fueron desvaneciendo en la medida en que las gráficas en que se apoyaba la presentación, nos hundían nuevamente, en el último lugar del desempeño en la tabla por países.

En ausencia de Cuba que encabezó ampliamente las puntuaciones alcanzadas por sus estudiantes en todas la disciplinas en las pruebas anteriores y que en esta ocasión no participó de estas, Chile encabeza las mejores puntuaciones en prácticamente todas las disciplinas y dimensiones consideradas, seguido por los estudiantes de Uruguay y Costa Rica, países con sistemas educativos tradicionalmente muy acreditados; sin  embargo se repite la historia dejándonos el sabor amargo de seguir por debajo de la media regional en todos los órdenes y detrás de países como  Honduras, Nicaragua y Guatemala, entre otras naciones vecinas, con indicadores socioeconómicos por debajo de los nuestros y con serios factores, de vulnerabilidad, geográficos y demográficos que aquí no tenemos.

Veamos solo algunos ejemplos; en el estudio se presentan unos resultados de las habilidades mostradas por los alumnos por su nivel de desempeño en las pruebas; los niveles van del 1 al 4 conforme las habilidades mostradas por los estudiantes y el nivel de complejidad de las dimensiones medidas y una escala debajo del nivel 1, en los casos en que los alumnos no son capaces de superar el nivel más elemental de las dimensiones del conocimiento objeto de la medición.

En lenguaje, se alcanza el nivel 1 cuando el alumno es capaz de localizar información con un solo significado, en un lugar destacado del texto, repetido literalmente o mediante sinónimos y aislado de otras informaciones; en los resultados de estas 3ras pruebas en lenguaje de 6to grado,  el 78% de nuestros estudiantes se ubican por su desempeño en los niveles 1 y 2, mientras la media regional es de 53.20%, un 16,74% en el nivel 3 con una media regional de 29.82% y en el nivel 4, de excelencia, apenas ubicamos el 3.88% de los alumnos por debajo de la media que es de 16.28%.

En matemática, el nivel 1 corresponde a aquellos alumnos capaces de reconocer la relación de orden entre números naturales y las figuras geométricas usuales de dos dimensiones en dibujos simples e interpretar tablas y gráficas para extraer información directa entre otras habilidades.

Los resultados en matemática de 6to grado, que nos muestra este informe, son aún más desalentadores; nuestros estudiantes aparecen mayoritariamente, por las habilidades mostradas, en los niveles más bajos, 1 y 2 en un 83.3%, mientras la media regional para eso niveles más bajos es de 52.8%; en el nivel 3 aparecen 11.62% muy por debajo de la media que es de 40.73% y en el nivel 4 ubicamos apenas un 0.73% contra una media regional de 12.15%.

Estos resultados, como los del 2006, son sencillamente INACEPTABLES porque denotan de manera inequívoca nuestro fracaso escolar como sociedad, que con su indiferencia parece no importarle lo que acontece o no acontece en nuestras escuelas, en cuanto a los procesos y el producto final que estas nos entregan.

En los años  2006 y comienzo del 2013, en que fueron  aplicadas  las pruebas, el mismo  informe apunta que la inversión en RD era  2.2  del PIB, la más baja entre los 15 países del estudio y aunque el expresidente Fernández aseguraba que la sola inversión no garantiza calidad y no deja de tener razón, lo cierto es que sin la necesaria inversión es imposible alcanzarla.

En los últimos dos años hemos elevado la inversión educativa al anhelado  4% del PIB; el gobierno  de Danilo Medina ha mostrado una voluntad política sin precedentes, asumiendo como su principal bandera la Revolución Educativa y ya puede mostrar logros importantes; tenemos un PACTO EDUCATIVO que permite acometer en el presente y hasta el 2030 las iniciativas de políticas educativas con amplio consenso, está en vías de garantizarse plena cobertura desde la educación inicial hasta el duodécimo grado y se crean las condiciones para retener por más  tiempo a nuestros estudiantes dentro de la escuela, frenando así el abandono escolar; se enarbola  además un currículo actualizado, con el enfoque por competencias e indicadores de logros que permite evaluar la calidad de los aprendizajes, como siempre abogamos, listo para validación y aplicación.

¿Qué nos falta entonces? ¿Cómo cambiar estos resultados que son una afrenta a la dominicanidad? Ir a lo básico, provocar que pase algo cualitativamente diferente en nuestras aulas y esa potente empresa no es posible sin los maestros, redimensionados como personas y como profesionales, ¡pero sin dejarlos solos!

El informe del LLECE  con los resultados de las pruebas del 2006 lo conocimos al asumir la Secretaría de Estado de Educación, iniciándose el 3er mandato en la presidencia de Leonel Fernández en agosto del 2008; aunque nos presentaban en el piso de toda la región en términos del desempeño de nuestros estudiantes, no nos amilanamos, lo asumimos como un desafío e iniciamos de inmediato un peregrinaje por las escuelas a lo largo y ancho de todo el país, que se extendió por dos años, creando conciencia en maestros , alumnos y familias  sobre esta realidad y la necesidad de asumir el compromiso para un cambio educativo y tomando conocimiento de  las condiciones indispensables para poder revertir esos magros resultados,  expresión de nuestro fracaso escolar.

Auspiciamos un abordaje integral del problema, tomando la escuela como punto focal de la reforma y acciones de mejora, al entender que es en las aulas donde se gana o pierde la batalla para que nuestros estudiantes aprendan a descubrir sus talentos, a convivir armónicamente con sus similares y a adquirir las habilidades y competencias que den sentido a sus proyectos de vida. Este proceso que avanzaba haciendo renacer la esperanza, con la intervención de todos los actores del sistema, no se le dio la oportunidad y fue abortado intempestivamente y sin alternativa visible ni efectiva; sus consecuencias venimos a conocerlas ahora, cuatro años después, con los resultados de estas 3ras. pruebas regionales.

Ya no tenemos otra opción, basta de excusas, de autoengaños, de que los alumnos se  promuevan sin aprender, solo por ego familiar y no por sus competencias y habilidades probadas,  basta de contentarnos con “mejoras relativas” justificativas de los pilotajes que profundizan y perpetúan la desigualdad de oportunidades, basta de pretender tapar el sol de una realidad lacerante  que le roba el futuro a nuestros niños y jóvenes a expensas de los intereses extra educativos.  En fin, ¡tomémosle ya la palabra al gobierno! ¡No lo dejemos solos, asaltemos amorosamente las escuelas para hacer JUNTOS,  con nuestros maestros, la REVOLUCION EDUCATIVA que nos permita avanzar en este siglo de las incertidumbres y de las potencialidades insospechadas, recuperando los años  y esfuerzos perdidos y restaurando los valores esenciales del trabajo productivo y honesto  hasta convertirnos en personas dignas de la patria soñada